El éxito
educativo (entendido éste tanto desde el punto de vista académico como desde el
punto de vista de la realización personal y social) es una combinación de
factores en la que deberían intervenir todos los miembros de la comunidad
educativa.
Es fundamental
que exista una buena coordinación entre padres-escuela-profesionales externos
(sanidad, servicios sociales, centros de atención temprana,…)
Las familias,
en algunos casos, no llevan a cabo las
indicaciones que desde los centros educativos y los distintos profesionales implicados
en los procesos de intervención se les sugieren; bien por desconocimiento (falta
de información o coordinación), bien porque niegan que sus hijo/as tengan esa
dificultad.
En relación
con la coordinación escuela-sanidad, la existencia de un protocolo de derivación-coordinación
es necesario tanto para una buena atención psicológica y control de la
medicación como para una detección precoz.
Entre
los indicadores o buenas prácticas educativas que van a favorecer el
éxito, podemos enumerar:
1. Ratio de
alumnado ajustada y que favorezca una buena atención (ésto dependerá de la administración educativa).
2. Establecimiento
de medidas de apoyo ordinario y extraordinario (la existencia de agrupamientos
flexibles, la entrada en determinadas horas en clase de los distintos maestros
especialistas –PT, AL- ).
3. La labor de
información, asesoramiento y ayuda de los departamentos de orientación a los
docentes. Es imprescindible, en mi opinión, que los maestros y profesores
conozcan las características y las medidas comportamentales y
metodológicas que requieren estos alumnos. El departamento de orientación, a
través de los PT, también puede ayudar a seleccionar qué materiales y qué
metodología es más correcta para cada alumno.
4. La
implicación del profesorado llevando a la práctica, y no sólo escribiéndolas en
un papel, las adaptaciones curriculares, tanto significativas (si fueran
necesarias) como las no significativas. Sería conveniente una modificación de
la metodología, incidiendo en la motivación de este tipo de alumnado, a través
de prácticas educativas que fomenten el desarrollo de todas las inteligencias
para adquirir las competencias básicas.
Algunas estrategias para potenciar el progreso de los alumnos:
- Darles las
instrucciones por escrito. Las
correcciones que se le hagan sean claras y que él las comprenda.
- No se deben
hacer juicios de valor ni comparar con los compañeros.
- Evitar
humillarle o contestarle en los mismos términos.
- Evitar
insistir siempre sobre todo lo que hace mal.
- Valorar los
aspectos positivos y cualidades del niño frente a él mismo y a los compañeros.
- Darle ánimos
continuamente, una palmada en el hombro, una sonrisa ante cualquier esfuerzo
que presenta, por pequeño que sea.
- Encontrar
aquello que resulta recompensante.
- No demorar
las recompensas. Premiar las conductas positivas es imprescindible, haber
atendido, levantar la mano en clase, intentar buena letra, o contestar sin
equivocarse son conductas a reforzar en el niño hiperactivo, dicho refuerzo
puede ser con privilegios de clase ( borrar la pizarra, repartir el material,
hacer recados, lo que además le permite moverse que es lo que necesita), o bien
dedicarle una atención especial, reconocimiento o halago público: comentarios
positivos en alto, o en privado a otro profesor para que lo oiga el niño, notas
para casa destacando aspectos positivos, una felicitación de la clase, un
trabajo en el corcho, etc.
- Identificar
las situaciones que provocan más ansiedad.
- Establecer
compromisos de trabajo explícitos con él.
- Permitir que
el niño elija las actividades (percibir que uno hace lo que ha elegido es una
de las fuentes más grandes de motivación).
Respecto a la metodogía y didáctica :
- Proporcionarle
un ambiente estructurado en el aula.
- Dividir las
actividades en pequeños pasos, No se le puede exigir todo a la vez, se debe
desmenuzar la conducta a modificar en pequeños pasos y reforzar cada uno de
ellos: si comienza por acabar las tareas, se le felicita para conseguirlo,
luego que lo intente con buena letra y se valorará, más tarde que el contenido
sea también correcto. Pedirle todo a la vez, le desmotivará porque no puede
realizarlo.
- Darle
encargos una vez que haya realizado el anterior. No dejar que deje las cosas a
medio hacer, pero permitirle que haga descansos.
- Asegurarse
que ha entendido las órdenes, que deben ser claras y sencillas. Establecer
contacto visual con él.
- Las tareas
deben ser cortas, así no permiten cansarse, ni distraerse.
- Mezclar
actividades, que sean de alto interés con otras monótonas y novedosas.
- Hacer tareas
en pequeños grupos: utilizar a compañeros que sirvan de modelo al alumno.
- Darle
oportunidades de éxito, empezar por tareas fáciles y continuar por las más
difíciles.
- Realización
de evaluaciones adaptadas a sus características. Exámenes más cortos, exámenes
orales.
Las orientaciones en relación a las dificultades de aprendizaje, en las
cuales el papel de los profesionales PT es importantísima para asesorar al
docente. Éstas pueden girar en torno a:
- Proporcionarles
recursos al alumno para poder leer y escribir con la mayor precisión y
eficacia: trabajar estrategias de lectura: juegos que faciliten el desarrollo
de habilidades metalingüísticas, leer despacio, hacer paso a paso lo que se
indica, juegos de lectura y comprensión, comprobar lo leído y hecho, etc..
Trabajar la escritura: copiar muestras caligráficas, estrategias previas de
relajación, procedimientos de mejora de ortografía, etc..
- Ayudándoles
en la comprensión de los problemas matemáticos: ayudándoles en la lectura del
enunciado, cerciorándonos de que lo ha comprendido, dándole instrucciones para
que analicen los datos del problema, estructurándoles los pasos a dar, haciendo
gráficos o dibujos que ayuden a la comprensión.
- Utilizar las
técnicas de estudio.
- Utilización
de tecnologías tic .
- Utilización
de la agenda diariamente, como una mediada de autocontrol, responsabilidad y
fijación de la atención.
- Hacer
concesiones especiales, darle más tiempo en los exámenes, indicarle cuando se
está equivocando por un descuido, o facilitarles un examen oral de vez en
cuando para que descanse de la escritura, etc.
Finalmente, se pueden contemplar estrategias para el control de la
conducta disruptiva:
- Intentar
siempre que su atención esté focalizada: llamarle continuamente por su nombre,
pedirle que repita lo que se diga, etc.
- Mantener una
tarjeta o un dibujo en el pupitre puede servir como un recordatorio visual de
usar el comportamiento escolar correcto, tal como levantar la mano en vez de
gritar, o permanecer sentado en vez de vagar por el aula.
- Dejarle que
se levante cuando lo necesite, salir al pasillo, ir a por tizas, recoger los
trabajos.
- Pedirle que
efectúe tareas intermedias mientras espera para hacer otra actividad, de tal
forma que aumente su tolerancia ante situaciones que no son inmediatas.
- Eliminar los
potenciales elementos distractores: situarle lejos de la ventana o las puertas,
lejos de las papeleras, no dejarle poner gran cantidad de material en la mesa,
lejos de alumnos conflictivos.
- Enseñarle y
obligarle a mantener el orden en su mesa.
- Poner por
escrito en sitio visible las normas a cumplir para todos
- Atender al
alumno en los momentos en que la clase pueda estar dispersa: intercambio de
clase, salidas al recreo, o a casa.
Juegos de
palabra, concursos de oratoria, escritura de cuentos, poesías y ensayos, desarrollo
de publicaciones, debates verbales, club de lectura, discusiones de temas
específicos, escribir diarios,…